El impacto del COVID-19 en la economía





 Como ya sabemos, el coronavirus ha sido la noticia más impactante del pasado 2020. Aproximadamente 1,9 millones de personas han fallecido en el mundo a consecuencia de este virus, que se ha extendido a la mayoría de países. Esta pandemia, que desgraciadamente aún perdura, ha traído consecuencias tanto sociales y demográficas como sanitarias, políticas y en especial, económicas. Según la edición de junio de 2020 del informe Perspectivas económicas mundiales del Banco, sería la peor recesión desde la Segunda
Guerra Mundial, y la primera vez desde 1870 en que tantas economías experimentarían una disminución del producto per cápita.

Los efectos han tenido un mayor impacto en aquellos países donde el comercio internacional, el turismo, las exportaciones y las inversiones extranjeras constituían un importante porcentaje de su fuente de ingresos. Entre estos casos se sitúa España, donde especialmente el turismo juega un papel fundamental. 

En el transcurso del 2020 la situación en España iba a peor. El número de personas paradas y el cierre de negocios era cada vez mayor, y la economía española se sumergía en una crisis difícil de solventar. 


De forma paralela, científicos y organizaciones de salud internacionales, a través del Acelerador ACT, en respuesta más rápida a la pandemia. Cuando se encuentre una vacuna segura y eficaz, el COVAX garantizará que tanto el acceso a dicha vacuna como su distribución sean equitativos, protegiendo así a la población de todos los países. Se dará prioridad a las personas expuestas a un mayor riesgo. Estas vacunas salvaran millones de vidas  

Tener una vacuna efectiva con relativa prontitud es la llave de la recuperación de las economías más castigadas por la crisis, siendo España uno de sus máximos exponentes. Gracias a Pfizer, ayudan a pensar
en una economía positiva para el segundo trimestre de 2021.

Si finalmente se cumplen las expectativas y se obtiene una vacuna efectiva a un grado superior al 90%, esto constituirá el punto de partida de un proceso de estabilización de los países tanto en lo sanitario como en lo económico, el cual continuará con la normalización de los movimientos tanto de personas como de comercio entre los países y de ahí finalmente a restablecer el normal funcionamiento del mundo para mediados o finales de 2022.


La etapa más dura para España será, sin duda, la estabilización, ya que la suma de pandemia y la pésima gestión que se ha hecho de la crisis desde finales de marzo, ha provocado una destrucción de capital sin parangón en la historia reciente del país. España encabeza junto a Reino Unido, los países con una mayor incidencia real de la enfermedad y, al mismo tiempo, el mayor desplome del PIB.

La duración de la crisis está determinada por el tiempo que se tardará en recuperar el capital productivo destruido y no el consumo como suele pensarse. Difícilmente se puede remontar en un período no inferior a 3 años, suponiendo que la inversión empresarial se reactive fuertemente.



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